Diario Financiero | Poder Antimicrobiano

PANORAMA SALUD


Las propiedades bactericidas del cobre se respaldaron científicamente hace ya algunos años, impulsando en todo el mundo el surgimiento de una industria que ha desarrollado productos sobre la base de este metal, incorporándolos a diversos ámbitos. En Chile, un mercado en alza fue apuntando a generar innovaciones para el sector de la salud, con el foco en la disminución de las infecciones intrahospitalarias. Desde ahí, apuesta hoy por la diversificación y masificación de esta tecnología a aspectos más cotidianos de la vida de las personas. Por Carmen Mieres G.


Desde que en 2008 la Environmental Protection Agency (EPA) de Estados Unidos aprobara el registro de las primeras 270 aleaciones de cobre, valorando su propiedad bactericida en su uso en superficies de contacto sólidas en el sector de la salud, se abrieron múltiples oportunidades para el desarrollo de una industria local de empresas que han innovado en la generación y producción de distintos elementos orientados al sector.

Un nicho de mercado que ha sido alentado por el impacto que tiene el metal rojo en la reducción de infecciones causadas por virus, bacterias y hongos intrahospitalarios, junto con el consiguiente ahorro de costos para el sistema en general y que, de acuerdo con algunas estimaciones, es cercano a lo que puede ahorrar el Estado combatiendo el tabaquismo.

En EE.UU. los costos de las infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS) superan los US$ 30.000 millones anuales. En Chile no existen muchos estudios al respecto, pero la gerente general de Copper BioHealth (CuBH), Andrea Cabello, comenta que la última investigación realizada, que recogió datos del año 2002, arrojó un resultado de aproximadamente US$ 70

millones anuales en gastos relacionados con días cama extra, tratamientos y medicamentos. Una cifra que actualizada al año 2015-2016 (considerando el aumento de la población y el dólar/UF) llega a alrededor de $ 94 mil millones.

“Estimar la reducción de costos que implica el uso de cobre en los recintos asistenciales, es complejo. Pero si lo vinculamos a los resultados de los estudios relacionados con la disminución de las IAAS, podríamos estimar el ahorro de un 40% de los costos”.


Un porcentaje que está dentro de las estimaciones conservadoras para las infecciones que afectan las salas de pacientes críticos, dice el director de Desarrollo de Mercados de Codelco, Eduardo Foix, pues el ahorro potencial podría ser de hasta 70% en la disminución de las IAAS, significando menores gastos en antibióticos, días de internación y, además, mayor disponibilidad de camas.

“Por eso es que resulta aún más atractivo el desarrollo de nuevos productos sobre la base de cobre, que permitan una propuesta integral que baje más aún tanto el riesgo de IAAS como los costos asociados”, plantea.

Por lo tanto, el registro del metal rojo como primer material antimicrobiano del mundo en la década pasada permitió que a partir del cobre metálico se abrieran múltiples oportunidades de aplicación cotidiana e intervenciones en espacios de gran impacto, como áreas públicas, transporte y, por cierto, hospitales. Oportunidades que al día de hoy han aumentado exponencialmente tras caracterizar las propiedades bactericidas del mineral en polímeros, los que pueden aplicarse a plásticos, maderas, cremas e incluso cristales, apunta Foix.

A su vez, la marca registrada “Antimicrobial Copper Cu+”, que la Asociación Internacional del Cobre (ICA) lanzó en 2010, significó que las empresas tuvieran un mayor interés en incorporar este elemento como material de desarrollo, generando un aumento en su demanda por cuanto el sello certifica que el producto fue fabricado con cobre o aleaciones capaces de reducir de

forma continua la contaminación bacteriana de las superficies, garantizando que el efecto no desaparece con el tiempo, es totalmente seguro y, además, al final de su vida útil es reciclable sin que exista pérdida de sus propiedades (es autosanitizante de forma permanente), explica el ejecutivo de Codelco.

“De esta forma, el registro permite que el cobre se establezca como un material validado sobre la base de evidencia científica que comprobó que reduce la carga bactericida en ambientes como la salud, transporte público y alimentos, entre otros”, añade.


MERCADO EN CRECIMIENTO

La industria asociada a estos descubrimientos ha crecido sostenidamente tanto en Chile como en el extranjero, donde se ha desarrollado una amplia gama de materialidades y productos que han incorporado mayores adelantos tecnológicos, integrándose, incluso, con elementos como el zinc o el grafeno.

En el país, fuera de las innovaciones destinadas a espacios públicos, se ha incursionado en elementos para el área de la salud humana y para el cuidado y bienestar animal, nichos en los que se han generado desde productos en cobre metálico, hasta cremas, insumos y ropa sobre la base de cobre que mantienen las propiedades antimicrobianas.


ACTUALMENTE EXISTEN MÁS DE 500 ALEACIONES DE COBRE DISPONIBLES, SIENDO LAS MÁS CONOCIDAS COBRE-ZINC, COBRE-NÍQUEL Y COBRE-ESTAÑO, QUE HOY EN DÍA SE UTILIZAN PARA DESARROLLAR PASAMANOS O BARANDAS, PORTA SUEROS, MANILLAS E INTERRUPTORES, ENTRE OTROS ELEMENTOS.


El director de Copper Andino, Juan Ignacio Alegría, sostiene que el mercado chileno en este ámbito ha avanzado de manera muy rápida debido a la “constante búsqueda de diferenciación de las marcas” que participan en la industria, a lo que el socio de Cunov+, Víctor Pineda añade que los proyectos existentes en el país hasta hace poco “fueron todos, o casi todos, financiados

por Codelco”. Coincide Andrea Cabello, de CuBH, quien apunta que desde la aprobación de la EPA en 2008, Chile ha generado varias iniciativas en torno a la propiedad antimicrobiana del cobre en distintas áreas, en sus inicios principalmente impulsadas por la cuprífera.

De hecho, “CuBH nació a partir del primer proyecto generado en el área salud (Hospital del Cobre de Calama), donde se pensó en comprar productos de cobre en el mercado. Sin embargo, durante la ejecución de la iniciativa se advirtió que estos productos no eran comerciales y, debido a esto, la empresa Duam S.A. –matriz de CuBH– diseñó y fabricó los primeros prototipos”,

recuerda la ejecutiva.

Así, luego de esa primera etapa, el proceso se ralentizó y las iniciativas se volvieron esporádicas, dice Pineda. Algo similar a lo que ha ocurrido en el mundo: “Ha habido avances, pero aún muy por detrás de la masificación que cabría esperar de una solución efectiva a un problema tan costoso”.

No obstante, el subgerente de Retail de Bash, Marcelo Sáez, estima que en función del alza que ha tenido este mercado en Chile, en la medida que la comunicación de las propiedades del metal mejore, “tal crecimiento ganará en aceleración y copará los nichos de mercado que están llamados a hacerse con la tecnología”.

En esa línea, la tendencia indica una integración que va más allá del cobre metálico, y que debe permitir incorporar el mineral en cada uno de los procesos específicos de cada desarrollador e industria, añade Foix, por lo que “la flexibilidad e innovación juegan un rol fundamental para mantener los desarrollos en esta línea”.


Las barreras a superar

Codelco,y particularmente Codelco Lab, han liderado la I+D en torno a la diversificación de los usos del cobre, concretando el desarrollo de productos como ropa médica, telas, parches, vendas para curaciones y fajas, entre otros.

Han surgido también diversos emprendimientos que, a punta de innovación, han generado productos para aprovechar las propiedades antimicrobianas del metal. Pero han existido, y subsisten todavía, algunas barreras para un crecimiento mayor de esta industria en el país.

“Aún estamos atrás en el rubro de los productos semi elaborados de cobre, como tubos, barras, planchas”, “contamos con poquísimas alternativas de aleaciones, lo que reduce la versatilidad de los proyectos a desarrollar”, “menos oportunidades que las expectativas generadas” o “falta una mayor difusión de la relevancia de la aplicación de esta tecnología en el diario vivir”, son algunos de los argumentos que esgrimen los actores de esta industria.

Así, el tamaño del mercado local, falta de estudios que respalden los beneficios del uso de estos productos –especialmente en el sector de la salud–, idiosincrasia y una débil difusión de las bondades bactericidas del metal rojo, figuran entre las principales explicaciones que se dan para entender por qué no se ha producido un despegue mayor de este nicho de negocios.

A juicio de Eduardo Foix, de Codelco, en Chile se fabrican bajos volúmenes y tipos de aleaciones de cobre en comparación con países como EE.UU. o China, lo que dificulta una entrada masiva y un mayor conocimiento por parte de los usuarios, “quienes siguen teniendo como referente las superficies de acero o aluminio, a pesar de que éstas no tienen propiedades antimicrobianas”.

En ese sentido, uno de los escollos que observa Andrea Cabello, de CuBH, tiene que ver con nuestra idiosincrasia y con el color de los productos, pues a la gente en general no le gusta el tono “envejecido” que adquiere el material producto del proceso de oxidación natural y que es, justamente, el proceso responsable de la eliminación de microorganismos. Situación que, sin

embargo, reconoce que ha ido cambiando en el último tiempo por una mayor valoración de los materiales “al natural”.

Para Víctor Pineda, socio de Cunov+, dos han sido las barreras para el sector: estudios insuficientes, en cantidad y calidad, que evidencien que la reducción de carga microbiana producto de la acción del cobre, implique una reducción de las infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS).

Y además el precio, pues se trata de una inversión alta considerando el material, su instalación, los reemplazos de infraestructura y “la falta de flexibilidad que la intervención conlleva. Adoptar una tecnología que podría condicionar decisiones sobre facilidades, equipamiento, mobiliario o instrumental, tiene un costo alto que sólo se justificaría con una alta efectividad. En cambio, un bajo costo podría factibilizar proyectos de menor efectividad”, explica.


Innovación, la clave de la industria nacional

Aunque aún restan muchos espacios por desarrollar, y pese a las barreras que el tamaño e idiosincrasia de nuestro mercado han supuesto para el crecimiento del rubro en el país, las empresas se han abierto paso con la innovación como sello.


BASH

Con el apoyo de Codelco, Bash innovó en una categoría madura en el mercado interno como es

la quincallería y desarrolló las primeras cerraduras antibacterianas fabricadas con tecnología Copptech, para puertas de 35 a 50 mm de espesor.

El subgerente de Retail de la empresa, Marcelo Saéz, comenta que los resultados de esta incursión han sido “muy buenos”, considerando que las categorías que han abordado están más bien maduras, y sin innovación hace mucho tiempo.

“En el mercado de la salud hay mucho que hacer, particularmente en salud pública, así que la

proyección es seguir enriqueciendo el portafolio de productos”, plantea.


CODELCO

La estatal ha realizado un amplio trabajo tanto en investigación como en desarrollo de productos

en alianza con otras empresas. El director de Desarrollo de Mercados de Codelco, Eduardo

Foix, resalta las intervenciones efectuadas en algunos centros asistenciales del país –el Hospital

del Cobre en Calama, Hospital Roberto del Río, Hospital de Urgencia Asistencia Pública–, junto

con estaciones del Metro de Santiago y Metrotren de Valparaíso, “hitos que permitieron dar inicio

como país al conocimiento de las propiedades bactericidas del cobre”.

Además, dice, la International Copper Association (ICA) lleva adelante un plan estratégico a nivel

mundial que supone iniciativas de cobre metálico en hospitales y procesos productivos, y Codelco Lab ha conducido proyectos en Sudamérica para el desarrollo de mercados, en aplicaciones no convencionales que hoy buscan una expansión aún mayor en lugares como EE.UU., Europa y Corea.

“Todos estos hitos han permitido extrapolar el cobre a otras áreas, más allá de las pensadas

originalmente, como plantas de alimentos, cultivo de peces y casas, por nombrar sólo algunas. Pero todas tienen la propiedad de lograr ambientes o productos más saludables”, sostiene Foix.


COPPER ANDINO

El objetivo de esta empresa creada en 2007, fue aplicar tecnología sobre la base de sales de cobre a través de polímeros, desarrollando soluciones antimicrobianas para productos que van desde melaminas, barnices, textiles y hasta cremas.


2010 FUE EL AÑO EN QUE QUE LA ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DEL COBRE (ICA) LANZÓ LA

MARCA “ANTIMICROBIAL COPPER CU+”


US$30 MIL MILLONES ANUALES SON LOS COSTOS DE LAS INFECCIONES ASOCIADAS A LA ATENCIÓN EN SALUD (IAAS) EN EE.UU.


En el ámbito médico han colaborado con el Hospital Shanghai (de la ciudad homónima), la

Fundación Debra de Niños con Piel de Cristal y con Coaniquem (telas no tejidas antimicrobianas),

además de aplicaciones en ambulancias, ropa médica, mascarillas, toallas sanitarias, apósitos y

vendas. Esfuerzos que hoy los han concentrado en Copptech, una marca que representa su

tecnología.

“Hemos logrado revestir papel y otras superficies con un coating Copptech, para que queden bajo el efecto bactericida del cobre; creado textiles como pañales, toallas sanitarias y mascarillas; trabajado en paredes de ambulancias, sifones e, incluso, incorporado la tecnología a fragües para cerámicos. Productos que gracias a la alianza con Copptech ya están disponibles”, detalla el director de la empresa, Juan Ignacio Alegría.


COPPERBIOHEALTH

Con 70 unidades cama instaladas en el Hospital de Urgencia Asistencia Pública (HUAP, ex Posta

Central), CuBH se convirtió en la empresa ejecutora del proyecto más grande del mundo desarrollado hasta ahora en el rubro del cobre antimicrobiano.

La compañía ha evolucionado desde sus aplicaciones iniciales que se relacionaban con

barandas de cama y productos anexos (como portasueros y mesas de alimentación), hacia una

variedad de productos de cobre que abarcan muchas áreas, como superficies para cualquier tipo de mesón o cubierta, tiradores y manillones de puerta decorativos, carcasas de celulares, retapizados de muebles con textil vinílico antimicrobiano, y otros.

“Estamos con varios proyectos en ejecución, relacionados con aplicaciones en espacios públicos

como hoteles, un bar en el boulevard del Parque Arauco y espacios educacionales como jardines

infantiles. La idea es mostrar que los productos antimicrobianos no están orientados sólo al

hospital o la clínica”, comenta la gerente general de la empresa, Andrea Cabello.


COPPTECH

A partir de un acuerdo de cooperación entre Copper Andino y Biotech para comercializar

y expandir la tecnología antimicrobiana a nivel mundial, surge Copptech en 2015.

Desde entonces, la empresa ha invertido cerca de US$ 6 millones en I+D, recursos que han

facilitado la generación y certificación de más de 200 prototipos de productos en diferentes

categorías, comenta el gerente de Desarrollo y Marketing de la compañía, Alfonso Gómez.

Este año Copptech está cerrando acuerdos para llegar a Nueva Zelanda y Australia con tela de

colchones y cobertores; a Brasil, con zapatos de trabajo, y a Colombia y España en categorías tan diversas como las que ya tienen en Chile, y que van desde hilos a artículos tecnológicos. En paralelo, están testeando con el National Health Service de Inglaterra parches médicos para embarazadas y toallas higiénicas con esta tecnología, a fin de comercializarlos a fines de este año. A esa fecha, pretenden tener presencia en 10 países.


CUNOV+

El material que utiliza esta empresa, certificado por Antimicrobial Copper Cu+, consiste en hojas

o foil de cobre de alta pureza y de sólo decenas de micras (milésimas de milímetros) de espesor,

“obteniéndose la misma protección contra los microorganismos que con tubos o placas de

cobre macizo y que encarece innecesariamente la intervención”, dice el socio de la empresa, Víctor Pineda.

El ejecutivo explica que Cunov+ da el servicio de diseño, manufactura e instalación de una

configuración de recubrimientos de cobre, que se entrega en comodato o préstamo de uso,

quedando bajo mantenimiento durante el período de duración del contrato.

“Contamos con cuatro pilotos instalados en hospitales públicos, en servicios de oncología

pediátrica, una instalación en un centro de atención ambulatoria, la primera consulta

odontológica, una propuesta importante obtenida y en vías de formalizarse, y varias propuestas en evaluación”, añade Pineda.

A través de socios, están iniciando la internacionalización –con distintos grados de avance– a España, Bolivia, Ecuador, Argentina y Brasil.

Junto con ello, a mediano y largo plazo la empresa tiene planes de continuar fortaleciendo

su presencia internacional y local en clínicas y hospitales en el ámbito del paciente crítico, lanzar productos complementarios, ampliar su oferta integrando componentes de terceros, y desarrollar una oferta de valor para algunos segmentos de mercado distintos al de la salud.


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